30 jul. 2011


A mi treinta y cuatro grados a la sombra no me estropean la tarde en uno de mis parques preferidos con dos buenos amigos, aunque ello conlleve a recorrernos calles y calles buscando desesperadamente litros y litros de agua para no deshidratarnos, a buscar estratégicamente la sombra o el sitio más fresco o a examinar obsesivamente cualquier objeto plano para abanicarnos o remover el aire caliente.
Sea como sea la tarde, siempre es buena si va acompañada de uñas de colores, sombras de ojos de color "azul fantasía", dientes de león y, como no, de personas que disfrutan mientras las haces fotos. Os dejo algunas pocas de aquel caluroso día de una pequeña e improvisada minisesión que le hice a mi amiga Miriam y un poco a lo que nos rodeaba por aquel sitio; una silla y mi amigo Sergio (encargado oficial de buscar dientes de león para nuestro uso y disfrute).


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